domingo, 10 de noviembre de 2013

El invierno se asoma



Ayer la noche me sorprendió antes de las seis de la tarde. Hoy, la mañana me recibió con un viento de esos que te empujan de vuelta a casa. Pero nada de eso me importó. Decidí probarle a los pocos que iba a encontrar en la calle, que yo estoy comprometido con correr, sin importar la circunstancias. Como sospechaba, no encontré a quien presumirle mi disciplina y entre hojas secas que se levantaban como queriendo regresar a los arboles y bajo un sol amodorrado que no calentaba, me devoré 6 kilómetros en 34 minutos, incluyendo una parada para comprar desayuno para llevar a casa.
Hoy no pensé mucho. Me gustó no pensar y dejar las ideas para más tarde. Hoy quise ser yo y ser mejor que todos. Nadie se enteró, pero no importa. Competi con mis sombras y las batí.

6,400 en 34 minutos con 5 grados centigrados. Me senti bien, pero falto el aire al final.

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